"CONSAGRACION A LA VIRGEN MARIA, MADRE DE LA EUCARISTIA "




"CONSAGRACION A LA VIRGEN MARIA, MADRE DE LA EUCARISTIA "

Dios mío,
Yo creo que eres Uno en naturaleza, Igual en divinidad.
Tres Personas, presentes en la Eucaristía.
Ante Tí, Dios Uno y Trino, me postro en adoración
y Te reconozco como mi Creador, Redentor, Santificador.
Yo, pequeña y débil creatura,
elevada por Tu Gracia a la dignidad de ser hijo(a) Tuyo(a),
deseo vivir las enseñanzas del Evangelio,
ser un miembro dócil de la Iglesia,
aceptar los mensajes
que nos has enviado a través de la Madre de la Eucaristía.
Padre mío,
necesito Tu amor
para dar significado, dirección y propósito a mi vida,
nada puedo hacer sin Tí
al volverme hijo(a) Tuyo(a).
Jesús, dulce Maestro,
deseo conocerTe y amarTe más y más,
alimenta, sostiene y fortalece
mi vida con la Eucaristía,
pan de Dios, el pan de vida, pan vivo bajado del Cielo.
Espíritu Santo,
dame Tu luz
para que pueda comprender, aunque sea por un instante,
todo el infinito amor de la Santísima Trinidad
que se me da en la Eucaristía.
Oh Dios, Uno y Trino,
me consagro a Tí por medio de María,
Madre de la Eucaristía.
Me comprometo, tanto como sea posible,
a asistir diariamente a la Santa Misa
y a recibirTe en mi corazón.
Creo que estás en verdad presente
en los Sagrarios de las iglesias,
donde deseo ir a alaberTe, a adorarTe
y hacerTe compañía.
Madre de la Eucaristía,
Tú quien nos has dado a tu hijo Jesús,
con dolor y tanto amor,
mientras pendía de la Cruz,
ayúdame a vivir en la gracia para siempre estar listo
para recibir a Jesús en mi corazón.
Amén.

A SAN MIGUEL ARCÁNGEL PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DEL CIELO




A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DEL CIELO
Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de
la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus
infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a
los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu
fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección
adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos
esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance
de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón
y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos
presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.
Amén.
ORACIÓN A SAN GABRIEL
Dios Señor nuestro, imploramos tu clemencia para que habiendo
conocido tu Encarnación por el anuncio del arcángel San Gabriel, con
el auxilio suyo consigamos también sus beneficios. Por Jesucristo
nuestro Señor. 

Amén.

ORACIÓN A SAN RAFAEL
Arcángel San Rafael, que dijiste: «Bendecid a Dios todos los días y
proclamad sus beneficios. Practicad el bien y no tropezaréis en el
mal. Buena es la oración con ayuno, y hacer limosna mejor que
atesorar oro», te suplico me acompañes en todos mis caminos y me
alcances gracias para seguir tus consejos.
Amen.

15 MINUTOS CON MARIA AUXILIADORA




15 MINUTOS CON MARIA AUXILIADORA
Hoy celebramos la fiesta de Maria Auxiliadora y les comprarto esta
hermosa oración
¡María! ¡María! ¡Dulcísima María, Madre querida y poderosa
Auxiliadora
mía! Aquí me tienes; tu voz maternal ha dado nuevos bríos a mi alma y
anhelosa vengo a tu soberana presencia... Estréchame cariñosa entre
tus brazos... deja que yo recline mi cansada frente sobre tu pecho y
que deposite en él mis tristes gemidos y amargas cuitas, en íntima
confidencia contigo, lejos del ruido y bullicio del mundo, de ese
mundo que sólo deja desengaños y pesares.
Mírame compasiva... estoy triste, Madre, bien lo sabes, nada me alegra

ni me distrae, me hallo enteramente turbada y llena de temor...
Abrumada bajo el peso de la aflicción, sobrecogida de espanto, busco
un hueco para ocultarme, como la tímida paloma perseguida por el
cazador... y ese hueco, ese asilo bendito, ese lugar de refugio es,
¡oh Madre Augusta! tu corazón.
A ti me acerco llena de confianza... no me deseches ni me niegues tus
piedades. Bien comprendo que no las merezco por mis muchas
infidelidades; dignas de tus bondades son las almas santas einocentes

que saben imitarte y a las cuales yo tanto envidio sinceramente, mas
Tú eres la esperanza y el consuelo, por eso vengo sin temor.
¡Madre mía! Permite que yo no toque, sino que abra de par en par la
puerta de tu corazón tan bueno y entre de lleno en él pues vengo
cansada y sé que Tú no sabes negarte al que afligido viene a postrarse a tus pies.

¡Virgen Madre! Tu trono se levanta precisamente donde hay dolores que
calmar, miserias que remediar, lágrimas que enjugar y tristezas que
consolar... por eso, levantándome del profundo caos de mis miserias en

que me encuentro sumergida imitando al Pródigo del Evangelio, digo
también: "Me levantaré e iré a mi dulce Madre y le diré: ¡Madre buena,,
aquí está tu hija que te busca! perdona si en algo te he sido infiel,
soy tu pobre hija que llora, aquí me tienes aunque indigna a tus
favores... te pertenezco y no me separaré de Ti, hasta no llevar en mi

pecho el suave bálsamo del consuelo y del perdón.
¿Me abandonarás dulce María? ¿No herirán tus oídos mis clamores? ¡Oh,
no! tu apacible rostro ensancha mi confianza, tus castos ojos me mira

compasivamente disipando las densas nubes de mi espíritu y de mi
abatimiento y zozobra desaparecen con tu materna sonrisa.
Si majestuosa empuñas tu cetro en señal de poder, como eres mi Madre,
es tan sólo para manifestarme que eres la dispensadora de las gracias
y mercedes del cielo para derramarlas con abundancia sobre esta tu
pobre hija que sólo desea amarte y agradecerte.
¡Oh sí! Tú eres el Océano, Madre, y yo el imperceptible grano de arena

arrojado en él... Tú eres el rocío y yo la pobre flor mustia y
marchita que necesita de Ti para volver a la vida. Que nada me
distraiga, que nadie me busque... Yo estoy perdida en el mar inmenso
de tu bondad, estoy escondida en el seno misterioso de mi bendita Madre.

Reina mía, confiando en tu Auxilio bondadoso y tierno quiero hablarte
con la confianza del niño... quiero acariciarte, quiero llorar
contigo... traer a mi memoria dulces recuerdos... derramar mi alma en
tu presencia para pedirte gracias, arráncame, en una palabra el
corazón para regalártelo en prenda de mi amor.
Escucha pues, tierna María, mi dulce Auxiliadora, una a una todas mis
palabras y deja que cual bordo de fuego penetre en tu corazón, porque
quiero conmoverte... quiero rendirlo y quiero en fin que tu Jesús, que
tan amable abre sus bracitos sonriendo con dulzura, repita en mi favor
nuevamente aquella consoladora palabra que alienta al desvalido y hace
temblar al demonio: "He aquí a tu Madre, he aquí a tu hija".
Sí, aquí estoy... aquí está tu pobre hija a quien has amado y amas aún

con predilección y que te pertenece por todos títulos... la que
descansó en tus brazos antes de reposar en el regazo maternal... la
que probó tus caricias mucho antes que los maternos besos...¿lorecuerdas?

Yo dormí en tu seno el dulce sueño de la inocencia, viví tranquila
bajo tu manto sin conocer ni sospechas siquiera los escollos de la
vida, amándote con ardor y gozando de tus caricias con las que
preparaste mi alma y corazón para los rudos ataques de mis enemigos y
sinsabores de la vida.
Tu mano salvadora no sólo me apartó del abismo en que tantas almas
han perecido sino que me regaló con gracias particularísimas y
especiales dones, que reserves tan sólo para tus amados.
Todo... todo lo confieso para mayor gloria tuya y quisiera tener mil
lenguas para cantar tus alabanzas digna y elocuentemente en fervorosos
y tiernos himnos de santa gratitud.
¡Ah cuando me hallo cercada de tinieblas y sombras de muerte,
sobrecogida de angustioso quebranto... cuando mi corazón tiembla ante
la presencia del dolor, este pensamiento dulcísimo de tus tiernas
muestras de predilección viene a ser el rayo luminoso que hace surgir
mi frente dándome alas para remontarme hasta lo infinito... ¡Oh
recuerdo consolador! ¡Bendito seas! Eres la escala por la cual subo
hasta el trono de la clemencia y del amor santo y verdadero.
Mas ¡ay!... pronto pasaron de aquella alma los días de encanto... con
la velocidad del relámpago se disiparon mis goces infantiles y llegó
para mí la hora del desamparo... Madre, no puedo soportar su peso...
siento quebrantar al mismo tiempo todas mis fuerzas interiores y
necesito que tu mano me sostenga para no sucumbir en la lucha...
Ansiosa te busco como el pobre náufrago busca su tabla salvadora...
Levanto a Ti mis ojos y mi pesada frente como el marino en busca de la
estrella que debe señalarle el puerto. Me siento como abandonada,
semejante a una nave sin piloto a merced del oleaje tempestuoso e
incesante... ¡Tengo miedo! mucho miedo de perecer, entre las turbias
ondas del agitado mar del pecado... Tengo miedo de la justicia divina
a quien soy deudora de tantas y tan especialísimas gracias... pero
sobre todo tengo miedo... ¡Oh no quisiera ni decirlo... tengo miedo de
serte ingrata, abandonándote algún día y olvidando tus ternuras,
pagarlas con ingratitud!
¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unida a Ti, como
la débil yedra vive asida fuertemente a la robusta encina
defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de ésta tu hija? ¡Oh
Madre! ¿sin Ti?
Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales
astucias... acosada me siento por todas partes y si Tú no me amparas,
¿quién se dolerá de mí?
No me alejes, por piedad, sálvame... muestra que eres mi Madre
Auxiliadora; olvida por piedad las veces que te he contristado, reduce

a polvo mis pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.
Tus brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu
Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia
contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías,
que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre carne
tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la nieve.
Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para alcanzar su
clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y miserias y que
olvide para siempre lo mala que he sido... ¡María! de mi vida no resta

más que la última etapa... mis ensangrentadas huellas van marcando mis
pasos en la senda escabrosa de la vida que está por cortarse... mi
cansado corazón late aún, sí, porque Tú les das vida y aliento, pero
derrama las últimas lágrimas que manan de él cual candente lava.
Terminará mi existencia y ¿qué será de mí, si mi Auxiliadora no viene
en ese momento terrible? ¿A quién volveré mis ojos si te alejas en ese

instante? La gracia que te he pedido y tanto deseo para mi agonía, es
grandísima y no la merezco, pero la espero con plena confianza y tu
sonrisa me alentará. Estoy segura de que aun cuando el demonio ruja a
mi derredor, preparando su último asalto, tu mano maternal me
acariciará y con sin par solicitud me prodigará los últimos consuelos
en mi despedida de este triste valle de lágrimas.
Esto lo sé cierto, lo siento en mí y no fallará mi esperanza... ni un
momento lo dudo.
Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré objeto en el
terrible trance exclamarán también enternecidos: "Mirad cómo la ama
nuestra Reina".
Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi petición suprema.

Haz ¡oh Madre mía! que tu dulcísimo nombre, que fue la primera palabra

que supieron balbucir mis infantiles labios entre las caricias de mi
buena madre, sea también la última expresión que suavice y endulce mi
sedienta boca al entregar mi alma. ¡Madre!... que mi tránsito sea el
postrer tributo de mi amor hacia Ti... que sea la última nota de mis
cantos que tantas veces se elevaron en tu loor y el ósculo moribundo
que te envíe sea el preludio de mi eterna e íntima unión con la
Majestad divina y contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre
Auxiliadora...!
Amén

".....Audio....."

Himno a Maria Auxiliadora Nico Montero.

" GRACIAS, DIOS MIO... "



" GRACIAS, DIOS MIO... "
Gracias Dios mío
por la música y la poesía que trasmiten el amor,
para alimentar el alma;
por el frío y el calor y las facilidades que me has conseguido
para protegerme de ambos extremos.
Gracias por mis amigos;
gracias por mis enemigos;
Porque estos últimos me permiten apreciar mas a los primeros.
Gracias por mantenerme optimista en los momentos de mayor adversidad;
y por no permitir que me desplome en las contrariedades y en la
indiferencia
a mi persona.
Gracias por perdonar a todos los que, pudiendo haber hecho algo por
mí,
Nada hicieron.
Gracias Señor por darme esta felicidad,
que yo siento muy dentro de mí, porque tu estás en mi corazón.
Gracias Señor porque mi alma esta llena de luz, porque en ella
muy dentro, estas tu, como un rayo de sol.
Gracias Señor por haberme otorgado el perdón, por sentirte tan
dentro de mí,
Porque quiero ser digno de ti.
Gracias Señor.
AMEN.

"ORACION DE UNA MAESTRA"




"ORACION DE UNA MAESTRA"

¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el
nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la
belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto.
Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la
mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren.
No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que
enseñe.

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender
como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance
a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella
clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no
canten más.

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo,
para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él.
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre
tus niños.

Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre;
hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda
presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.
Amen.

" HAZ LENTO MI PASO, SEÑOR... "


" HAZ LENTO MI PASO, SEÑOR... "
Haz lento mi paso, Señor...
Alivia el latido de mi corazón mediante la quietud de mi mente.
Dame en medio de la confusión de mi día, la calma de los cerros
eternos.
Atenúa la tensión de mis nervios y músculos, con la música
suavizadora de las corrientes cantarinas que viven en mi memoria.
Ayúdame a conocer el poder restaurador del sueño y tu presencia.
Enséñame el arte de tomar vacaciones de un minuto, detenerme para
mirar una flor, conversar con un amigo, acariciar un gato, leer unas
pocas líneas de un buen libro.
Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga para que
pueda saber que la carrera no siempre la gana el más veloz, para
tener presente que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que mire hacia arriba a las ramas del impotente roble y que sepa
que creció grande y fuerte, porque creció lentamente y bien, guiado
por tu tiempo y dirección.
Haz lento mi paso... e inspírame para que envíe mis raíces
profundamente en el suelo de los valores perdurables de la vida para
que pueda crecer hacia la felicidad en la tierra, preámbulo de la que
tendré en el cielo.
En este mundo agitado, recordemos quien es la paz en medio de la
tormenta y la quietud en medio del bullicio.
Amen

" ORACION AL ANGEL DE MI GUARDA "



" ORACION AL ANGEL DE MI GUARDA "

Ángel de mi guarda, en este día que comienza , quiero pedirte, ya
que tu tienes la misión encomendada por Dios, de velar y de cuidar
de mí en esta vida, que me acompañes en este nuevo día , y precedas
a lo largo de todo él todos mis pasos para evitar la caída. Que no
me falte nunca y en ningún momento tu consejo, para que sepa elegir
siempre lo bueno y lo más perfecto, aquello que sea agradable a
Dios, según su Voluntad y para gloria de su Santo Nombre.

Hazte muy presente a mi lado, en los momentos de prueba y en las
tentaciones. Ayúdame a no fallarle al Señor y a permanecerle fiel.
Ayúdame a tener los sentimientos y criterios de su Corazón y a pasar
por la vida sembrando paz y amor a mi alrededor.
Amen

"ANGEL DE MI GUARDA "
Tomado de la Lirtugia de las Horas
Angel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.

Angel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.

En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas


" JESUS CRUCIFICADO "Fr Manuel Correa



" JESUS CRUCIFICADO "
Jesús mío que estás crucificado
llevas dos mil años de dolor
y tu pena en vez que mengue se agiganta.

Cansado has de estar por soportar
nuestra falta de amor y exceso de desprecio,
y es que aun no hemos comprendido
que eres el precio de nuestra salvación.
Señor, veinte siglos de dolor se te hacen pocos
con tal de vernos salvados a tú lado,
y a veces me quiero imaginar
que ya te acostumbraste a estar clavado
como yo me he acostumbrado al pecado.

Parece que el árbol de la vida sigue muerto
parece que tú muerte Señor ha sido en vano.
Pero no, tú muerte ha sido un triunfo
que de mí depende llevar a cabo,
pues la mayor parte Tú la has hecho.

Señor, que bien te ves así crucificado
ocupando el lugar de sus hermanos,
te imploro que no bajes del madero
hasta que yo aprenda a estar contigo.

La esperanza del hombre no termina,
en la vida, en la enfermedad o con la muerte,
la esperanza del hombre se prolonga
como el amor que Dios le tiene en el Calvario.

Amado Jesús mío crucificado
de esa forma nos haces comprender
que la vida no es un efímero placer
sino un camino áspero y estrecho.

Que para estar resucitado un día
primero hay que estar crucificado
como Tú, por mí, lo estás Señor hasta este día

Fr Manuel Correa

ORACION A LA VIRGEN MARIA "



ORACION A LA VIRGEN MARIA "
María de Nazareth
madre de nuestro Señor,
compañera de nuestras marchas,
ven a visitarnos,
quedate con nosotros.
Te necesitamos, madre buena,
vivimos tiempos difíciles,
atravesamos bajones,
tenemos caídas,
nos agarra la flojera
nos inmoviliza la apatía,
nos da rabia la solidez de la injusticia.
María,
virgen de la Esperanza.
Contagianos tu fuerza,
acercanos el Espíritu
que llena tu vida.
Ayudanos a vivir con alegría,
a pesar de las pruebas y las cruces
que encontramos en el seguimiento
de tu hijo.
Que no nos desaliente
la lentitud de los cambios,
que las espinas de la vida
no nos ahoguen la semilla del Evangelio.
Que no perdamos la utopía,
madre buena,
de creer que es posible otro mundo
y otra sociedad.
Que no bajemos los brazos
en la lucha por la justicia
y en la práctica de la solidaridad.
Que no se enturbie nuestra mirada,
al punto que no veamos la luz del Señor
que nos acompaña siempre,
que camina a nuestro lado,
que nos sostiene en los momentos duros.
María,
vos creiste y te jugaste la vida.
Y no te fue fácil
También pasaste tiempos de incertidumbre,
de no entender las cosas que pasaban,
de sufrimiento y soledad.
Y saliste adelante,
con buen ánimo y entrega.
Nos enseñaste con tu ejemplo
que para dar vida hay que entregar la vida,
todos los días,
en las buenas,
y en las malas,
y en las más o menos.
Siendo un muchacha,
estando comprometida,
corriste el riesgo de decir sí
al plan de Dios.
Confiaste en El
y el sueño de Dios se hizo realidad.
Madre,
en nuestros días Dios sigue soñando.
Su Reino de hermanos
está muy lejos de ser realidad.
Y nos pide,
como a vos en Nazareth,
que demos lo mejor de nosotros
para ayudarlo a realizar su Proyecto.
María,
¡cómo cuesta decirle sí al Señor!
Cómo cuesta decir sí más allá de las palabras,
decir sí con los hechos, con actitudes, con gestos...
...¡con la vida!
Enseñanos a esperar en el Señor,
a confiar en su palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu,
a llenarnos de su buen humor y alegría.
Enseñanos a escuchar su voz,
en la realidad de todos los días,
en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.
Enseñanos a orar
para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enseñanos a orar
para discernir donde poner los esfuerzos
y descubrir nuestro lugar y misión.
Enseñanos a orar
para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.
María,
camina cerca nuestro,
acompañanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomnar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza
al proyecto del Padre.
Danos firmeza y hasta tosudez
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones
de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.
Lo que se espera
se consigue con esfuerzo,
con trabajo y con la vida.
Nos confiamos en tus manos
para que nos hagas fuertes en la fe
comprometidos en la solidaridad

y firmes, muy firmes,
en la Esperanza del Reino.
AMÉN
".....Audio.....·

" MARIA, MADRE DE JESUS "




" MARIA, MADRE DE JESUS "
María, Madre de Jesús,
ayúdame a aceptar a Jesús como luz
en mi vida.
Tú ves que hay en mí tinieblas
Que yo mismo no conozco.
Haz que no se resistan a la luz de Jesús
sino que se abran a El.
En el examen de conciencia,
en la confesión,
en la dirección espiritual,
en la meditación
y en la escucha de la palabra de Jesús.

María, tú que permitiste a Jesús
Iluminar tu vida,
Ayúdame a que en todo momento
de mi vida, yo haga que Jesús
ilumine mi conciencia.

Haz que yo pueda conocerlo como amigo,
como ¡Mi Salvador y Redentor!

Dame María esta gracia
y dánosla a todos nosotros,
haz que me deje iluminar por Jesús.

Te ruego Madre, que me hagas reconocer
los grandes dones
que se me han dado
y de los que soy responsable,
para que todos mis compañeros puedan crecer

en la verdad y en el amor,
puedan conocer a Jesús, como lo conozco yo.
Amén.
 ".....Audio....."

" ORACION DE UNA MAMA POR SUS HIJOS "






" ORACION DE UNA MAMA POR SUS HIJOS "


Oh Señor, toma bajo tu protección los hijos que tú me has dado.
No permitas que te ofendan con el pecado: elígelos para el cielo.
Salva también mi alma y la de mi esposo.
Y si quieres llamar a tu servicio para la salvación de los hombres a
uno de mis hijos, te lo ofrezco ya desde ahora con alegría y con
reconocimiento profundo.
Perdona, Señor, mis debilidades y suple mis carencias, para que
pueda cumplir lo más dignamente mi misión en la familia y en la
sociedad.
Sostén a toda mi familia en el espíritu de fe, en la paz y en la
unidad del amor y haz que nos encontremos unidos en la sociedad de
los Santos, contigo. eternamente
Amen.

" ORACION A LA VIRGEN MARIA "




" ORACION A LA VIRGEN MARIA "
Hoy celebramos la fiesta de la Virgen
Inmaculada Concepcion por eso les envio
esta hermosa oración.

María de Nazareth
madre de nuestro Señor,
compañera de nuestras marchas,
ven a visitarnos,
quedate con nosotros.
Te necesitamos, madre buena,
vivimos tiempos difíciles,
atravesamos bajones,
tenemos caídas,
nos agarra la flojera
nos inmoviliza la apatía,
nos da rabia la solidez de la injusticia.
María,
virgen de la Esperanza.
Contagianos tu fuerza,
acercanos el Espíritu
que llena tu vida.
Ayudanos a vivir con alegría,
a pesar de las pruebas y las cruces
que encontramos en el seguimiento
de tu hijo.
Que no nos desaliente
la lentitud de los cambios,
que las espinas de la vida
no nos ahoguen la semilla del Evangelio.
Que no perdamos la utopía,
madre buena,
de creer que es posible otro mundo
y otra sociedad.
Que no bajemos los brazos
en la lucha por la justicia
y en la práctica de la solidaridad.
Que no se enturbie nuestra mirada,
al punto que no veamos la luz del Señor
que nos acompaña siempre,
que camina a nuestro lado,
que nos sostiene en los momentos duros.
María,
vos creiste y te jugaste la vida.
Y no te fue fácil
También pasaste tiempos de incertidumbre,
de no entender las cosas que pasaban,
de sufrimiento y soledad.
Y saliste adelante,
con buen ánimo y entrega.
Nos enseñaste con tu ejemplo
que para dar vida hay que entregar la vida,
todos los días,
en las buenas,
y en las malas,
y en las más o menos.
Siendo un muchacha,
estando comprometida,
corriste el riesgo de decir sí
al plan de Dios.
Confiaste en El
y el sueño de Dios se hizo realidad.
Madre,
en nuestros días Dios sigue soñando.
Su Reino de hermanos
está muy lejos de ser realidad.
Y nos pide,
como a vos en Nazareth,
que demos lo mejor de nosotros
para ayudarlo a realizar su Proyecto.
María,
¡cómo cuesta decirle sí al Señor!
Cómo cuesta decir sí más allá de las palabras,
decir sí con los hechos, con actitudes, con gestos...
...¡con la vida!
Enseñanos a esperar en el Señor,
a confiar en su palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu,
a llenarnos de su buen humor y alegría.
Enseñanos a escuchar su voz,
en la realidad de todos los días,
en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.
Enseñanos a orar
para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enseñanos a orar
para discernir donde poner los esfuerzos
y descubrir nuestro lugar y misión.
Enseñanos a orar
para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.
María,
camina cerca nuestro,
acompañanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomnar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza
al proyecto del Padre.
Danos firmeza y hasta tosudez
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones
de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.
Lo que se espera
se consigue con esfuerzo,

con trabajo y con la vida.
Nos confiamos en tus manos
para que nos hagas fuertes en la fe
comprometidos en la solidaridad
y firmes, muy firmes,
en la Esperanza del Reino.
AMÉN!
".....Audio.....·