"JESUCRISTO, PALABRA DEL PADRE "



"JESUCRISTO, PALABRA DEL PADRE "
Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven, Señor, porque ya se hace tarde,
ven y escucha la súplica ardiente.

Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor, tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.

Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.

Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de madre
y reúne a sus hijos, los fieles,
para juntos poder esperarte.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino.
Amén

Himno de la Liturgia de las Horas


" YO TE REZO, SEÑOR..."




" YO TE REZO, SEÑOR..."

Te rezo, Señor, con la constancia del mar
contra la roca,
cuando tu corazón como ajeno calla.

Te rezo, Señor, con la constancia amorosa
de la ola que acaricia la orilla,
cuando tu corazón como regazo
me recoge, mansísimo.

Quiero, como el mar, guardar el límite exacto
que me trace tu voluntad en cada costa.
Quiero ser plácida y tempestuosa cuando Tú quieras.
Ser profunda como un grano de sal incorruptible
en cada día de mi vida.

Te rezo, Señor, con la misma espera de la llanura
siempre pendiente de la lluvia del cielo...
Quiero ser como la meseta,
ondear mis trigos en medio de arideces...
Quiero ser plana y silenciosa,
soportando el peso de tus estiajes...

Te rezo, Señor, con la sonrisa oferente de las flores.
Quiero darte todo mi perfume y toda mi miel.
Quiero ser del color que entone
con la armonía inacabable de tu Creación.

Quiero darte en la alborada mi gracia diminuta
y al atardecer
estar a tus pies con presencia olorosa
y con frescura de pétalos bajo tus plantas...
Soy tuya y para Ti sólo.

Te rezo, Señor, con los cantos sencillos de lo pájaros.
Te rezo con su vuelo, que describe las curvas desconocidas
que les marca tu dedo.
Te rezo con sus susurros bajitos
cuando están en sus nidos ocultos,
y con sus notas brillantes,
cuando el sol ilumina todos sus colores...

Te rezo, Señor, con ese temblor tibio
de sus vidas quebradizas...
Yo soy tu pajarito cantor y vacilante.
Quiero alabarte con su misma humildad
que ignora la belleza de su tímida dulzura.

Te rezo, Señor, con la soledad de los montes...
Quiero dejar las ciudades y acercarme a las nubes.
Quiero subir a las cumbres para entender las rutas
desde planos elevados...
Te rezo, Señor, con la serena algarabía de los campos.
Brisas que mueven las ramas,
zumbido de abejas obreras,
cantos alborotados de los pájaros desconocidos...
Grillos, saltamontes, ramitas secas que se arrastran.
Murmullo del agua que beneficia.
Todo ese rumor multicolor que se levanta
hasta decir en tus oídos alabanzas.

Todas mis cosas quieren rezarte.
Las más humildes y las más humanas.
Todas son tuyas.
Y todas, con su trabajo,
quieren agradecer tus dones...
Todos mis momentos son tuyos
y todos quieren bendecir tu Nombre,
¡Amor mío...!
Escrita por: Sor Ana María Primo Yúfera,
dominica contemplativa.


" BUENAS NOCHES, SEÑOR "




" BUENAS NOCHES, SEÑOR "


Vengo, Señor, cansado;
¡cuánta fatiga
van cargando mis hombros
al fin del día!
Dame tu fuerza
y una caricia tuya
para mis penas.

Salí por la mañana
entre los hombres,
¡y encontré tantos ricos
que estaban pobres!
La tierra llora,
porque sin ti la vida
es poca cosa.

¡Tantos hombres maltrechos,
sin ilusiones!
en ti buscan asilo
sus manos torpes.
Tu amor amigo,
todo tu santo fuego,
para su frío.

Yo roturé la tierra
y puse trigo;
tú diste el crecimiento
para tus hijos.
Así, en la tarde,
con el cansancio a cuestas,
te alabo, Padre.

Quiero todos los días
salir contigo,
y volver a la tarde
siendo tu amigo.
Volver a casa
y extenderte las manos,
dándote gracias.
Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas
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