SALUDO A LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA San Francisco de Asís



SALUDO A LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA 

¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, 
María, virgen convertida en templo, y elegida por 
el santísimo Padre del cielo, consagrada por El 
con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo 
Paráclito; que tuvo y tiene toda la plenitud de 
la gracia y todo bien! ¡Salve, palacio de Dios! 
Salve, tabernáculo de Dios! ¡Salve, casa de Dios!
¡Salve, vestidura de Dios! ¡Salve, esclava de Dios! 
¡Salve, Madre de Dios! ¡Salve también todas vosotras,
santas virtudes, que, por la gracia e iluminación 
del Espíritu Santo sois infundidas en los corazones 
de los fieles para hacerlos, de infieles, fieles a Dios!
Amén.
(San Francisco de Asís)
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08 - Adios, Pampa Mia Julio Iglesias.mp3

¡ TE NECESITO, SEÑOR!

 ¡ TE NECESITO, SEÑOR!


¡ TE NECESITO, SEÑOR!

¡ Te necesito,Señor!, 
porque sin ti mi vida se seca. 
Quiero encontrarte en la oración, 
en tu presencia inconfundible, 
durante esos momentos 
en los que el silencio 
se sitúa de frente a mí, ante ti. 

¡Quiero buscarte, Señor! 
Quiero encontrarte dando vida a la 
naturaleza que tú has creado; 
en la trasparencia del horizonte 
lejano desde un cerro, 
y en la profundidad de un bosque 
que protege con sus hojas 
los latidos escondidos 
de todos sus inquilinos. 

¡Necesito sentirte alrededor! 
Quiero encontrarte 
en tus sacramentos, 
En el reencuentro con tu perdón, 
en la escucha de tu palabra, 
en el misterio de 
tu cotidiana entrega radical. 
¡Necesito sentirte dentro! 
Quiero encontrarte en el rostro 
de los hombres y mujeres, 
en la convivencia con mis hermanos; 
en la necesidad del pobre 
y en el amor de mis amigos; 
en la sonrisa de un niño 
y en el ruido de la muchedumbre. 

¡Tengo que verte! 
Quiero encontrarte 
en la pobreza de mi ser, 
en las capacidades 
que me has dado, 
en los deseos y sentimientos 
que fluyen en mí, 
en mi trabajo y mi descanso 
y, un día, en la debilidad de mi vida, 
cuando me acerque a las puertas 
del encuentro cara a cara contigo.
Amén.

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OH MARIA





OH MARIA 

Eres, oh María, señora de la historia,
porque en ti se cumplió "la plenitud de los tiempos".
Se inauguró contigo una nueva era 
en la historia del hombre y Dios. 

Nos llena de gozo saberte tan de ayer 
y tan de hoy. ¡Tan de siempre!
Nunca envejecida, ni olvidada.
Siempre joven, como la gracia de Dios.

Te cantamos hoy,
como te cantaron ayer y te cantarán siempre 
todas las generaciones:
¡Tú eres la flor más hermosa
y el fruto más preciado de la humanidad!

Eres la bendición pura de Dios
en el corazón del mundo y de la Iglesia.
Eres la bendita por excelencia y sin reservas,
sobre quien nunca recayera maldición ninguna.
Bendita, porque creíste y te fiaste de Dios,
porque a Él consagraste, por entero,
las fuerzas de tu alma y de tu cuerpo.

Cada vez que te llamamos bendita,
aprendemos de ti a encontrar
la música y la letra, el tono justo 
de las bendiciones que debemos pronunciar 
los unos sobre los otros.

Enséñanos a cantar tu Magníficat
bendiciendo a Dios por sus maravillas
sobre ti, sobre nosotros, sobre el mundo. 
Amén.
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