domingo, 26 de enero de 2014

QUE TE CONOZCA Y ME CONOZCA, San Agustín


QUE TE CONOZCA Y ME CONOZCA

Concédeme conocerme a mí mismo
y conocerte a ti, Señor Jesús;
olvidarme a mí mismo y amarte a ti.
Que no piense sino en ti.
Que sepa mortificarme y vivir en ti.
Que todo cuanto me suceda lo reciba como tuyo.
Que siempre escoja ir detrás de ti.
Que aprenda a huirme a mí mismo
y a refugiarme junto a ti,
para que sea defendido por ti.
Que nada me atraiga sino tú.
Y que me haga pobre por ti.
Mírame para que yo te ame.
Llámame para que yo te vea,
para que por toda la eternidad goce de ti...
Amén.
 San Agustín
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jueves, 23 de enero de 2014

MARIA


MARIA

Te doy gracias por estar a nuestro lado.
Eres don incondicional y servicio desinteresado.
No nos abandonas nunca y eres Madre educadora
que nos corriges y sostienes cuando nos distanciamos
del Creador.
Eres Auxiliadora en las pruebas y Mediadora en
nuestras necesidades.
Pero más que nada: eres Madre, que nos cuidas,
nos proteges y nos guías en el crecimiento del
espíritu y en el amor a los demás.
Nos dejaste el ejemplo: Hablaste poco y te
retiraste a un costado, pero con firme presencia.
Sufriente al pie de la cruz y maestra de la
perseverante oración.
Hoy te quiero regalar un nuevo título: Nuestra
Señora de la Mirada.
Tus ojos brillosos reflejan la ternura y la emoción
de tu corazón, vacío de sí pero colmado en plenitud
de un amor generoso, dispuesta a escuchar y a interceder
ante tu Hijo querido.
Y ese especialísimo Don que Dios te regaló, lo tienes
en tu mirada, que trasunta la limpieza de tu alma y
la fidelidad a tu compromiso.
Mirada de ATENCION hacia nuestro sufrimiento y
nuestras infidelidades para transformarlas en
ofrecimiento silencioso.
Mirada atenta para que no nos desviemos del camino.
Mirada tierna y siempre despierta para hacernos sentir
hijos predilectos del Amor del Padre.
Mirada...que da fuerza y alegría para ir al encuentro
de quien dió su vida por nosotros.
Madre, te damos gracias por estar incondicionalmente
siempre a nuestro lado.

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sábado, 18 de enero de 2014

ORACION DE LOS MAESTROS




ORACION DE LOS MAESTROS

¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe;
que lleve el nombre de maestro, que Tú llevaste
por la tierra.

Dame el amor único de mi escuela; que ni la
quemadura de la belleza sea capaz de robarle
mi ternura de todos los instantes.

Maestro, hazme perdurable el favor y pasajero
el desencanto. Arranca de mí este deseo de
justicia que aún me turba, la mezquina insinuación
de protesta que sube de mí cando me hieren.

Que no me duela la incomprensión ni me entristezca
el olvido de los que enseñé.

Dame el don de ser amigo, para poder amar a mis
alumnos.

¡Acompáñame! ¡Sosténme! Muchas veces no tendré a
nadie sino a ti a mi lado.

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser
complicado o banal en mi lección cotidiana.

Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes
materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.

(Oración enviada por Lidya González)

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