miércoles, 26 de octubre de 2011

"ORACION A LA VIRGEN MARIA DE LA DULCE ESPERA"




 "ORACION A LA VIRGEN MARIA DE LA DULCE ESPERA"
Oración a Nuestra Señora de la Dulce Espera

Nuestra Señora de la Dulce Espera es la devoción a la Virgen María
embarazada del niño Jesús. A ella le rezan las madres que esperan un
bebé y aquellas familias que anhelan tener un hijo. A María se le pide
la protección y el consejo, la sabiduría y la capacidad de orar y
tener fe para enfrentar este gran desafío en la vida del hombre: ser
padres.

María, Madre del amor hermoso, dulce muchacha de Nazareth,
tú que proclamaste la grandeza del Señor y, diciendo que "si", te
hiciste Madre de nuestro Salvador y Madre nuestra: atiende hoy las
súplicas que te hago.
En mi interior una nueva vida está creciendo: un pequeño que traerá
alegría y gozo, inquietudes y temores, esperanzas y felicidad a mi
hogar.
Cuídalo y protégelo mientras yo lo llevo en mi seno.

Y que, en el feliz momento del nacimiento, cuando escuche sus primeros
sonidos y vea sus manos chiquitas, pueda dar gracias al Creador por la
maravilla de este don que El me regala.

Que, siguiendo tu ejemplo y modelo, pueda acompañar y ver crecer a mi
hijo.

Ayúdame e inspírame para que el encuentre en mi un refugio donde
cobijarse y, a la vez, un punto de partida para tomar sus propios
caminos.

Además, dulce Madre mía, fíjate especialmente en aquellas mujeres que
enfrentan este momento solas, sin apoyo o sin cariño.

Que puedan sentir el amor del Padre y que descubran que cada niño que
viene al mundo es una bendición.
Que sepan que la decisión heroica de acoger y nutrir al hijo les es
tenida en cuenta.

Nuestra Señora de la Dulce Espera, dales tu consuelo y valor.
Amén.

domingo, 16 de octubre de 2011

" VIRGEN MARIA "



" VIRGEN MARIA "

Eres, oh María, señora de la historia,
porque en ti se cumplió "la plenitud de los tiempos".
Se inauguró contigo una nueva era
en la historia del hombre y Dios.

Nos llena de gozo saberte tan de ayer
y tan de hoy. ¡Tan de siempre!
Nunca envejecida, ni olvidada.
Siempre joven, como la gracia de Dios.

Te cantamos hoy,
como te cantaron ayer y te cantarán siempre
todas las generaciones:
¡Tú eres la flor más hermosa
y el fruto más preciado de la humanidad!

Eres la bendición pura de Dios
en el corazón del mundo y de la Iglesia.
Eres la bendita por excelencia y sin reservas,
sobre quien nunca recayera maldición ninguna.
Bendita, porque creíste y te fiaste de Dios,
porque a Él consagraste, por entero,
las fuerzas de tu alma y de tu cuerpo.

Cada vez que te llamamos bendita,
aprendemos de ti a encontrar
la música y la letra, el tono justo
de las bendiciones que debemos pronunciar
los unos sobre los otros.

Enséñanos a cantar tu Magníficat
bendiciendo a Dios por sus maravillas
sobre ti, sobre nosotros, sobre el mundo.
Amén.


No Hay Nadie Como Tu.

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viernes, 7 de octubre de 2011

" SEÑOR DIOS, ME ABANDONO EN TI "



" SEÑOR DIOS, ME ABANDONO EN TI "
(Oración enviada por el
Padre Fray Fernando Rodríguez)
Escrita por Yizzy, una joven
que murió de cáncer en los huesos
a sus 17 años, y que en su interior
supo encontrar el sentido y valor
de su prematura muerte. El amor de
Dios vibró de tal manera en su joven
corazón que supo hacer una amorosa
ofrenda de su vida.


Padre, tómame por tu cuenta,
haz de mí lo que quieras
que te sea útil en lo que te plazca
en empresas bellas o difíciles,
en trabajos de honor o de silencio,
entre multitudes o en soledad;
pero solo para ti
porque te quiero.

en cada latido de mi corazón
Quiero decirte que te quiero
en cada respiración.

Quiero que cuando me veas
sepas que soy tuya
que estoy totalmente
abaabandonada en tus brazos.

Quiero que cuando quieras mirar
a tu Hijo, entonces me veas a mí.
Jesucristo es mío,
y te lo voy a entregar
como prueba de que soy tuya
ahora y en la eternidad.

Cuando en la vida las cosas suceden
de manera contraria a lo que nosotros
desearíamos; cuando se hace presente
el dolor, el sufrimiento, la crisis
familiar, el problema económico,
la calumnia que hace pedazos nuestra reputación...
cuando el sentido de fracaso, de soledad,
de incomprensión se apoderan de nuestro
corazón, debemos saber levantar nuestra
mirada más allá de lo que alcanzamos a percibir
Mientras en la superficie del mar
se debaten las olas, unos cuantos metros
abajo todo es calma... Entra en ti mismo
y permítele a Dios tomarte en sus amorosos brazos,
consolarte en tu tristeza, alentarte en tus fracasos,
fortalecerte en tus caídas... abandónate en Él

( Fray Fernando Rodríguez)