viernes, 24 de febrero de 2012

"TE REZO, SEÑOR"




"TE REZO, SEÑOR"

Te rezo, Señor, con la constancia del mar
contra la roca,
cuando tu corazón como ajeno calla.

Te rezo, Señor, con la constancia amorosa
de la ola que acaricia la orilla,
cuando tu corazón como regazo
me recoge, mansísimo.

Quiero, como el mar, guardar el límite exacto
que me trace tu voluntad en cada costa.
Quiero ser plácida y tempestuosa cuando Tú quieras.
Ser profunda como un grano de sal incorruptible
en cada día de mi vida.

Te rezo, Señor, con la misma espera de la llanura
siempre pendiente de la lluvia del cielo...
Quiero ser como la meseta,
ondear mis trigos en medio de arideces...
Quiero ser plana y silenciosa,
soportando el peso de tus estiajes...

Te rezo, Señor, con la sonrisa oferente de las flores.
Quiero darte todo mi perfume y toda mi miel.
Quiero ser del color que entone
con la armonía inacabable de tu Creación.

Quiero darte en la alborada mi gracia diminuta
y al atardecer
estar a tus pies con presencia olorosa
y con frescura de pétalos bajo tus plantas...
Soy tuya y para Ti sólo.

Te rezo, Señor, con los cantos sencillos de lo pájaros.
Te rezo con su vuelo, que describe las curvas desconocidas
que les marca tu dedo.
Te rezo con sus susurros bajitos
cuando están en sus nidos ocultos,
y con sus notas brillantes,
cuando el sol ilumina todos sus colores...

Te rezo, Señor, con ese temblor tibio
de sus vidas quebradizas...
Yo soy tu pajarito cantor y vacilante.
Quiero alabarte con su misma humildad
que ignora la belleza de su tímida dulzura.

Te rezo, Señor, con la soledad de los montes...
Quiero dejar las ciudades y acercarme a las nubes.
Quiero subir a las cumbres para entender las rutas
desde planos elevados...
Te rezo, Señor, con la serena algarabía de los campos.
Brisas que mueven las ramas,
zumbido de abejas obreras,
cantos alborotados de los pájaros desconocidos...
Grillos, saltamontes, ramitas secas que se arrastran.
Murmullo del agua que beneficia.
Todo ese rumor multicolor que se levanta
hasta decir en tus oídos alabanzas.

Todas mis cosas quieren rezarte.
Las más humildes y las más humanas.
Todas son tuyas.
Y todas, con su trabajo,
quieren agradecer tus dones...
Todos mis momentos son tuyos
y todos quieren bendecir tu Nombre,
¡Amor mío...!



miércoles, 22 de febrero de 2012

"EN TUS MANOS OH DIOS ME ABANDONO"



"EN TUS MANOS OH DIOS ME ABANDONO"


Yo me abandono ¡oh Dios! en tus manos.
Toma este barro y trabájalo
como arcilla entre las manos del alfarero
dale una forma y después, rómpela, si quieres
como es despedazada la vida de tantos hermanos.

Pide, ordena ¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido,
calumniado, alegre o triste,
o inútil para todo, sólo diré,
a ejemplo de tu Madre:
"Hágase en mí según tu palabra".

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz.
Pero no de las cruces heroicas
que podrían nutrir mi vanidad,
sino de las cruces vulgares que,
sin embargo, llevo con repugnancia.

De esas que se encuentran cada día
en la contradicción,
en el olvido, en los juicios falsos,
en la frialdad del alma,
en los desaires y desprecios de los demás;
en el malestar y defectos del cuerpo,
en la oscuridad de la mente
y en el silencio y aridez del corazón.

Entonces sólo Tú sabrás que te amo,
aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

Amen

martes, 21 de febrero de 2012

"ORACION AL TERMINAR EL DIA"




"ORACION AL TERMINAR EL DIA"


Padre mío, ahora que las voces se silenciaron
y los clamores se apagaron, aquí al pie de la cama
mi alma se eleva hasta Tí, para decirte:
Creo en Tí, espero en Tí, te amo con todas
mis fuerzas, Gloria a Tí Señor.

deposito en tus manos, la fatiga y la lucha,
las alegrías y desencantos de este día
que quedó atrás.

Si los nervios me traicionaron, si los impulsos
egoístas me dominaron, si dí entrada al rencor
o a la tristeza, ¡Perdón, Señor!. Ten piedad de mí.

Si he sido infiel, si pronuncié palabras vanas,
si me dejé llevar por la impaciencia.
Si fuí espina para alguien ¡Perdón, Señor!.
No quiero esta noche entregarme al sueño, sin sentir
sobre mi alma la seguridad de tu misericordia,
tu dulce misericordia, enteramente gratuita, Señor.

Te doy gracias, Padre mío, porque has sido la sombra
fresca que me ha cobijado durante todo este día.
Te doy gracias porque, invisible, cariñoso, envolvente,
me haqs cuidado a lo largo de estas horas.

Señor, a mi alderredor ya todo es silencio y calma.
Envía el angel de la paz a esta casa. Relaja mis nervios
sosiega mi espíritu, suelta mis tenciones,
inunda mi ser de silencio y serenidad.

Vela sobre mí, Padre querido, mientras me entrego
confiado al sueño, como un niño que duerme
feliz entre tus brazos.

En tu nombre Señor, desacansaré tranquilo.
Amén.