martes, 3 de julio de 2012

" ORACION DE LA NOCHE "



" ORACION DE LA NOCHE "
Señor, bendice la tierra que se oscurece;
bendice a la ciudad y a los suburbios,
a los ricos, para que sean justos,
a los pobres, para que se amen entre sí.
Sobre todo a los pobres, Señor:
Envía al encuentro del padre que vuelve
a los hijos que le hagan sonreír,
aparta la discordia entre los esposos,
pon paz entre los hermanos,
haz feliz, para todos, esa hora única en que están juntos
los pequeños y los mayores,
para que ninguno de ellos te maldiga, sino te bendigan todos.
Te pedimos por los que no orarán esta noche.
Que la vida de todos los hombres sea mejor, menos dura.
Amén.

(R. Bazín)

viernes, 22 de junio de 2012

"SEÑOR JESUS, MUESTRAME TU ROSTRO "




"SEÑOR JESUS, MUESTRAME TU ROSTRO "
Deja un momento tus ocupaciones habituales,
hombre insignificante,
entra un momento en ti mismo,
apartándote del tumulto de tus pensamientos.
Arroja lejos de ti las preocupaciones agobiantes
y aparta de ti las inquietudes que te oprimen.
Reposa en Dios un momento,
descansa siquiera un momento en Él.

Entra en los más profundo de tu alma,
aparta de ti todo, excepto Dios
y lo que puede ayudarte a alcanzarlo;
cierra la puerta de tu habitación
y búscalo en el silencio.
Di con todas tus fuerzas, di al Señor:
Busco tu rostro; tu rostro busco, Señor.

Y ahora, Señor y Dios mío,
enséñame dónde y cómo tengo que buscarte,
dónde y cómo te encontraré.

Si no estás en mí, Señor, si estás ausente,
¿dónde te buscaré?
Si estás en todas partes,
¿por qué no te veo aquí presente?
Es cierto que tú habitas en una luz inaccesible,
¿pero dónde está esa luz inaccesible?
¿cómo me aproximaré a ella?
¿quién me guiará y me introducirá en esa luz
para que en ella te contemple?
¿Bajo qué signos, bajo qué aspecto te buscaré?
Nunca te he visto, Señor y Dios mío,
no conozco tu rostro.

Dios altísimo,
¿qué hará este desterrado, lejos de ti?
¿Qué hará este servidor tuyo, sediento de tu amor,
que se encuentra alejado de ti?
Desea verte y tu rostro está muy lejos de él.
Anhela acercarse a ti y tu morada es inaccesible.
Arde en deseos de encontrarte e ignora dónde vives.
No suspira más que por ti y jamás ha visto tu rostro.

Señor, tú eres mi Dios, tú eres mi Señor
y nunca te he visto.
Tú me creaste y me redimiste,
tú me has dado todos los bienes que poseo,
y aún no te conozco.
He sido creado para verte,
y todavía no he podido alcanzar
el fin para el que fui creado.

Y tú, señor, ¿hasta cuándo nos olvidarás,
hasta cuándo dejarás de apartar tu rostro?
¿Cuándo volverás tu mirada hacia nosotros?
¿Cuándo nos escucharás?
¿Cuándo iluminarás nuestros ojos
y nos mostrarás tu rostro?
¿Cuándo accederás a nuestros deseos?

Míranos, Señor, escúchanos, ilumínanos,
muéstrate a nosotros.
Colma nuestros deseos y seremos felices;
sin ti todo es hastío y tristeza.
Ten piedad de nuestros trabajos
y de los esfuerzos que hacemos por llegar hasta ti,
ya que sin ti nada podemos.

Enséñame a buscarte,
muéstrame tu rostro,
porque si tú no me lo enseñas no puedo buscarte.
No puedo encontrarte si tú no te haces presente.

Te buscaré deseándote,
te desearé buscándote;

amándote te encontraré,
encontrándote te amaré.
Amen.


martes, 19 de junio de 2012

" ¡NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE!" Santa Teresa de Avila



" ¡NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE!"


Nada te turbe,
Nada te espante
todo se pasa
Dios no se muda
La paciencia
todo lo alcanza
quien a Dios tiene
nada le falta
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
es gloria vana;
Nada tiene de estable,
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico es promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual se merece,
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo,
Id, dichas vanas;
aunque todo lo pierda
Sólo Dios basta.

(Santa Teresa de Avila)